Tres son pocos

Es evidente que uno se define por sus actos respecto de uno mismo y respecto de los demás.

También queda en evidencia cuando ya no entras en los planes de alguien porque no eres prioridad. En realidad es posible que nunca lo hayas sido, pero te enteras y te jodes cuando toca.
Y es que no se puede obligar a nadie a que te quiera.

Lo que si podemos hacer es un ejercicio de reflexión y aceptar la realidad, por más cruda que sea y a más que nos pese, y salir de la carcel de la falta de reciprocidad y de cariño.

Así es que ponermos el foco donde sí hay verdadero amor,  allí donde abre sus puertas sin cortapisas, en presente siempre,  y es que el amor jamás es excluyente. 



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