Geodas y mascotas
Me había juzgado muy duramente, por mis errores, por mi pasado. Y no era capaz de verme como realmente soy.
Me sentía como la última mierda.No creía merecer nada bueno. Me sentía a la altura del fango.
Dejé atras una vida y personas que no quería. Porque me trataban mal y no me apreciaban.
Renací de mis propias cenizas.
Pero hiciera lo que hiciera no era suficientemente buena. Ni para él, ni para nadie.
Pero hoy me acabo de dar cuenta de esto.
No puedo recibir amor si no me amo lo suficiente. No estoy en la mejor versión de mi ser, nada parece ser suficiente.
No estoy en mi mejor momento, porque en la balanza me hundo. Por mi peso y por mi gran sentimiento de culpa.
¿Culpable de vivir?
No se trata tampoco de lo que haga, de lo que hago. No conseguir mis metas hace que me desprecie. Sí, es duro admitirlo, pero es así.
Hago pequeñas cosas que me gustan y liberan, más parecen no ser suficiente.
No pudo ser. Y dolió demasiado. Sin entender que no soltar impide que se abra aquello que si puede ser.
Hoy he visto doscientos videos de personas que golpeaban una piedra, ruda, sin aparente valor, pero que al abrirse mostraban su verdadera esencia, de una sorprendente belleza.
Quizás era una manera de decirme a mi misma que mire de una vez por todas en mi interior, que encuentre el "golpe de gracia adecuado" que me haga verme.
Quizás yo también soy como una geoda, quizás...
En el interior de algunas de estas fascinantes formaciones geológicas hay un vacío, son una oquedad conformada con un universo de belleza.
No siempre hay que ocupar o llenar el vacío. Se puede coexistir con él cristalizando en torno a él hermosura.
Las cosas son como son. El pensamiento, con frecuencia distorsiona la mirada.
No uso mis lentes. Pues quizás debería.
Debería. Nunca se sabe.

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